Desde finales del siglo XIX, las bodegas riojanas, demostraron un espíritu visionario al documentar cada aspecto del proceso vitivinícola: la construcción de calados y almacenes, la vendimia, la vinificación y, sobre todo, a los trabajadores que lo hicieron posible.
Este legado excepcional ha sido cuidadosamente preservado por generaciones y, gracias a la unión de los archivos fotográficos de múltiples bodegas, hoy podemos ofrecer un testimonio inédito de la creación de uno de los vinos más reconocidos del mundo a través de esta exposición con imágenes tomadas en su mayoría entre 1880 y 1920.